El baño y su higiene

El baño diario

Es uno de los mejores momentos para jugar y comunicarte con tu bebé. Tienes la oportunidad de acariciarlo, jugar con él, hablarle... Al principio tu bebé puede que se sienta inseguro y nervioso pero si juegas con él y le animas, poco a poco, disfrutará de manera especial su baño diario.

Desde el primer día de vida puedes bañar a tu bebé con toda tranquilidad. Lo más recomendable es que lo hagas siempre a la misma hora. El mejor momento es antes de la última toma. Le ayudará a dormir relajado.

Es aconsejable que antes de empezar a bañarle tengas todo lo que necesitas preparado y a mano. Así bañar a tu bebé te resultará más fácil y a tu bebé más relajado y divertido.

Para su baño necesitarás:

  • Una bañerita especial para bebés. Existen numerosas opciones a las que puedes recurrir. Saro ha creado una amplia gama de este tipo de artículos especialmente diseñados para bañar a los bebés recién nacidos, con toda seguridad y de la manera más cómoda para ti y para él, porque es más blandito que un lavabo o baño.
  • Un termómetro para medir la temperatura del agua. La temperatura del agua debe rondar entre los 35º C a 37º C para que a tu bebé le sea agradable.
  • Esponja natural
  • Toalla grande, suave y con capucha
  • Algodón hidrófilo y gasas
  • Jabones, gel, champú específico de bebés
  • Un pañal y ropa limpia
  • Cepillo suave o peine

Puedes informarte más ampliamente sobre la gran variedad y prestaciones de todos estos artículos en el catálogo de productos Saro

Cuidados y precauciones

En el baño

Antes de empezar a lavarlo juega unos minutos con tu bebé para tranquilizarlo. Desvístelo, límpiale el culito con la esponja si tiene caquita y luego colócalo en la hamaca o en la bañerita. Si utilizas una bañera para introducirlo en ella, es importante que lo sujetes bien para que no se escurra. Pasa tu brazo por debajo de la nuca y sujétale el bracito y con la otra mano sujeta sus piernas por debajo. Una vez en el agua puedes soltarle los pies. Simplemente con que le sujetes el bracito con una mano será suficiente para su apoyo.

Ahora ya puedes empezar a lavar a tu bebé con la esponja, limpia especialmente entre los pliegues de su piel. Empieza desde el cuello a la cintura, sin olvidar los brazos, y para finalizar el culito y piernas. Después del baño y una vez seco, es importante aplicarle una loción o crema hidratante ya que la piel de los bebés es muy fina y pierde humedad con mucha facilidad.

Como bien sabes, existen partes de su cuerpo en las que debes tener especial cuidado y precaución. Para mantener su higiene sigue estas pequeñas recomendaciones.

Los ojos

Para lavarle los ojos utiliza una gasa o un disco de algodón empapada en agua limpia. Pásalo delicadamente sobre su ojo, desde el interior hacia el exterior. Usa una gasa o disco nueva en cada ojo para evitar la transmisión de una posible infección.

Las orejas

Boca arriba, coloca la cabeza de tu bebé ligeramente inclinada hacia atrás y pasa un trocito de algodón hidrófilo enrollado o bastoncito por sus orejitas. Debes tener mucho cuidado en no introducir el algodón en el canal auditivo.

La nariz

Humedece en suero fisiológico un disco o trozo de algodón hidrófilo y enróllalo en forma de cono. Sujeta la cabecita de tu bebé ligeramente inclinada hacia atrás e introdúceselo suavemente en la nariz y hazlo girar. Esto le provocará el estornudo y facilitará eliminar el moco.

La boca

Utiliza una bola o disco de algodón empapado en suero fisiológico o leche limpiadora específica y pásalo suavemente alrededor de los labios. Si tiene secos sus labios puedes aplicarle manteca de cacao o algún producto específico para bebés.

El pelo

Mójale el pelo y aplícale una pequeña cantidad de champú especialmente formulado para bebés para que no irrite sus ojos. Realiza un suave masaje por toda la cabeza. Luego con suavidad aclárale y sécale bien. Es conveniente ponerle una capuchita o taparle con una toalla la cabecita durante un tiempo para mantenerle calentito.

El cordón Umbilical

Tu matrona o pediatra te dirán cómo limpiar el cordón. Existen diversos métodos. A nivel información, aquí reflejamos una de las maneras más comunes.

Cada vez que le cambies el pañal, con una gasa estéril empapada en alcohol de 70 grados, límpialo con cuidado. Luego sécalo y déjalo envuelto con una gasa limpia y seca. Una vez que se haya caído, tienes que limpiar y secar muy bien entre los pliegues para prevenir infecciones. También debes recordar que no debes tapar la zona con el pañal ni utilizar fajas u ombligueros. Si alguna vez notas que huele mal o supura, díselo a tu pediatra.

Las uñas

Se deben cortar a partir del primer mes, siempre de forma recta y con tijeras de punta redondeada.