El sueño

A esta edad pueden aparecer miedos nocturnos, pesadillas y problemas para irse a la cama. Conviene que el momento previo a acostarse sea un rato tranquilo, sin juegos violentos. No es conveniente esperar a que el niño se duerma para salir de la habitación. Si el niño dormía bien y comienza a despertarse con llanto y asustado, hay que atenderle, tranquilizarle, pero procurando que el contacto nocturno sea mínimo (no dando la luz ni sacándole de la cama).