Regularidad

Los hábitos alimentarios adquiridos en los 2 primeros años de vida son difíciles de eliminar. Por este motivo es muy importante que acostumbres a tu hijo a un horario regular, evitando los alimentos entre horas. Ya hemos mencionado anteriormente, lo necesario que es establecer los cuatro turnos de comidas: desayuno, comida, merienda y cena y que el niño se acostumbre a ellos. Debe respetarlos e incluso hacer que sean momentos esperados y deseados por él.

Más allá de su nutrición, estos horarios permitirán que el niño mantenga también un equilibrio psicológico y emocional. La alteración de comidas y falta de horarios puede llevar al niño a tener síntomas de nerviosismo, cansancio, irritabilidad... Y más aún, si se trata de niños con problemas de apetito. Mantener fijos los horarios de su comida y tratarlos como un juego puede ayudar a que cambie de actitud.