Psicología

Sabe que existe

Consejos para bebés de 6 a 12 meses - Psicologia

Tu bebé está en una etapa fundamental. De ser totalmente dependiente está pasando a ser autónomo, aunque necesite estar a tu lado continuamente. Está independencia se traduce en un reconocimiento de su propia existencia. Empieza a percibir que es una persona y que no es una prolongación tuya como hasta ahora. En esta etapa debes tener especial paciencia ya que debido a este reconocimiento de su individualidad se mostrará más exigente.

Llorará si te vas y no te ve a su lado, es el síntoma de la llamada “angustia de la separación”. Si aparece una persona extraña, se esconderá detrás de ti. Llamará la atención de todo el mundo que le rodea para conseguir lo que quiere.

También será consciente de un nuevo descubrimiento: que los objetos y juguetes aunque desaparezcan de su vista, siguen existiendo. Podrás comprobarlo si le coges su juguete de la mano y lo escondes, verás como él intenta buscarlo. Este hecho tiene una gran importancia ya que muestra que el niño primero es capaz de recordar su juguete y, lo más importante, es capaz de razonar que no ha dejado de existir y quiera encontrarlo. A esta evolución se le conoce como “permanencia del objeto”.

Se convierte en explorador

Durante estos meses es más curioso, activo e independiente y su relación con las personas es más selectiva. Le gusta ir de una habitación a otra, coger todo lo que encuentra... Durante la comida manifestará cada vez mayor independencia. Su alimentación se convierte para él en un juego de exploración. Aprende a conocer nuevos sabores, a manipular los alimentos y objetos como la cuchara, platos... y es capaz de beber solo.

En esta etapa también será capaz de realizar manipulaciones más precisas: hojear las páginas de su cuento, coger briznas, apretar botones y teclas como las del teléfono... En relación a su lenguaje, es capaz de entender lo que le dices, responder con sílabas e intenta imitar los sonidos que oye.

En resumen le gustará examinar todo lo que le rodea, con sus ojos manos y boca. Intentará coger todo los objetos y juguetes que le llamen la atención y los coge con más seguridad. Y como su curiosidad es muy grande querrá coger y ver incluso aquellos objetos que no están a su alcance. Para saciar su curiosidad y fomentar su aprendizaje dale juguetes que tengan distintas texturas, sonidos, por ejemplo, siéntale sobre una alfombra de actividades como y verás como se divierte y entretiene experimentando con ella.

Primeros miedos

Como consecuencia de su evolución y del mayor conocimiento del mundo que le rodea, tu hijo empezará a experimentar por primera vez el miedo. Tu apoyo ahora es fundamental para menguarlos y asegurar su serenidad. Muchos niños se apoyan en el chupete, mantitas y juguetes como medio de protección.

En esta etapa puede asustarse fácilmente si oye un ruido muy fuerte, si la habitación está a oscuras, por la llegada de desconocidos... Estos síntomas son muy normales y representan una buena señal de su desarrollo psicológico, está adquiriendo conciencia del lo que le rodea y de si mismo.

Cuando se produzcan estas reacciones y miedos lo más aconsejable es que elimines lo que le asusta, pero a la vez debes demostrarle que no tiene por que temerlos. Ya cuando sea más mayor será el momento de hablar con él de sus miedos para afrontarlos juntos.

Sentimiento de abandono

Es un sentimiento muy normal que se manifiesta alrededor del sexto mes. Aparece al tener conciencia de que su mamá y él son dos personas distintas. Ha estado acostumbrado a notarte siempre cerca y le resulta difícil verte marchar, aunque sea por poco tiempo.

Cada niño reacciona de una manera diferente. Los miedos y la angustia que puede sentir son temporales y no debes preocuparte. Apóyale y hazle ver que puede estar seguro aunque no estés continuamente a su lado. Pero no le fuerces a permanecer solo para quitarle el miedo, podría crearle traumas permanentes.

Mejor ayúdate de juegos como el del "cucú". Un juego que, como sabes, consiste en ocultar tu cara con las manos y luego mostrársela. Este juego le encantará y le hará reír pero lo más importante le hará darse cuenta de que aunque desaparezcas, aparecerás de nuevo. Cuando se acostumbre a este juego, tu ausencia dejará de preocuparle, porque sabrá que vas a volver.

Otro hábito aconsejable es acostumbrarle, de forma gradual, a ser cogidos en brazos por otras personas y a estar en compañía de niños de su edad.

Jardín de infancia

Posiblemente las primeras reacciones de tu hijo al dejarle en el Jardín de infancia serán de llanto y de disgusto. Sobre todo si tu bebé está en la fase del miedo al abandono. Necesitará un periodo de adaptación para coger confianza con las nuevas personas que le cuidarán, así como con el lugar. Lo más importante es que tu hijo no se sienta abandonado y que su incorporación al jardín de infancia sea de forma gradual y no traumática.

Durante las primeras semanas puedes notar en tu hijo comportamientos más agresivo y caprichosos. Es debido a la necesidad de conocer lo que le rodea para frenar sus miedos, y lo hace apropiándose de todo lo que tiene a mano. Lo mejor es estar cerca de él todo el tiempo que puedas para que se sienta querido, a la vez ayúdale a entender qué está bien y qué está mal. Tu atención y la de las cuidadoras del centro, educando y mediando, hará que no se produzcan situaciones como la de pelearse con otro niño de la guardería para quitarle su juguete...

Ten en cuenta que tú eres su referente y con tu ayuda irá habituándose a establecer relaciones sociales con otros niños más fácilmente y le permitirá aprender a tener nuevos comportamientos: llevar la iniciativa en los juegos, seguir a los demás niños, respetar su turno, practicar en el uso de nuevas palabras, experimentar nuevos sentimientos como simpatía y afecto hacia un amigo.

En general, al poco tiempo, la mayoría de los niños se habitúan y se encuentran felices en el jardín de infancia. A esto hay que añadir que supone un gran beneficio para su desarrollo social y psicológico. Aprende a desenvolverse fuera del núcleo familiar, le da más autonomía y afianza su confianza y seguridad en si mismo.