Dieta equilibrada

Durante el embarazo al igual que durante tu vida normal lo importante es que tu alimentación sea equilibrada. Debe estar compuesta de proteínas, glúcidos, lípidos, vitaminas y sales minerales. Lo que garantiza el bienestar de la futura mamá y del bebé es su adecuada distribución. En ningún caso debes seguir la antigua creencia de que hay que comer por dos.

Al principio necesitarás algo más de calorías. Casi la mitad de calorías se almacenan en forma de grasas y proteínas. El organismo utiliza las calorías absorbidas para desarrollar la placenta, las mamas y el útero y, posteriormente, el bebé necesitará entre 100 y 150 calorías para su desarrollo. En lo referente a las proteínas diarias deben superar los 90-100 gramos y los lípidos no deben suponer más del 10% de la aportación calórica diaria.

Las recomendaciones básicas que se deben seguir son:

  • Eliminar cualquier dieta para adelgazar.
  • Variedad en la alimentación. Asegúrate de tomar carne, pescado, huevos, legumbres, leche y derivados, cereales, hortalizas y frutas.
  • Masticar y cortar en pedacitos la comida para asimilar mejor los nutrientes y evitar problemas de acidez.
  • Beber agua.
  • Utilizar preferentemente condimentos naturales como el aceite de oliva y el limón.
  • Evitar los fritos. Prepara los alimentos al vapor, asados o hervidos.
  • Desterrar las conservas y productos pre-cocinados y embutidos.
  • No consumir carne cruda.
  • Evitar dulces, chocolate, pastelería industrial.
  • Eliminar las bebidas alcohólicas.
  • Limitar o eliminar el consumo de café, té y bebidas a base de cola.
  • Disminuir al máximo la sal.