El parto por pasos

Expulsión del tapón mucoso

Muchas mujeres no se dan cuenta de que han perdido el tapón al confundirlo con el aumento de flujo característico de las últimas semanas. Suele ser más viscoso y, en ocasiones, va acompañado de algunas pérdidas de sangre.

Antes de que se inicie la dilatación desaparece el tapón mucoso. No se trata de un síntoma de parto inminente, pero sirve para alertarnos de que el momento está ya cerca. 

Dilatación

Suele comenzar muchas horas antes del nacimiento. El parto se inicia con la fase de dilatación que suele durar entre 4 y 6 horas. Empieza con las primeras contracciones. Aparecen de forma intermitente y al principio son menos intensas y dolorosas. Hacia el final se producen cada dos o tres minutos. Tienen la doble función de abrir el útero y empujar al niño al exterior.

La dilatación del cuello debe generarse de manera regular y progresiva hasta alcanzar los 10 centímetros. La mayoría de las veces cuando se inicia este ciclo la madre se encuentra en casa y todavía puede caminar.

A tu llegada a la maternidad la matrona o el médico procederá a:

  • medir la tensión arterial
  • buscar albúmina en la orina
  • medir la temperatura
  • controlar las pulsaciones
  • palpar el vientre para ver la posición del niño y la intensidad de las contracciones
  • comprueba los latidos del corazón 
  • practica un tacto vaginal para evaluar la apertura del cuello del útero y la elasticidad del perineo y de la vulva.

Una vez realizado el examen te instalarán en una sala de espera o de parto esperando el momento del nacimiento.

Fase activa del trabajo 

Cuando las contracciones se hacen más frecuentes, cada 3-5 minutos con una duración de 40-60 segundos, empieza la etapa llamada “fase activa del trabajo”. Es durante esta fase donde la dilatación del útero llega hasta los 10 centímetros.

Durante este tiempo puedes colocarte de la postura que te sea más cómoda, puedes caminar, ponerte de cuclillas, tumbarte... a no ser que el médico te indique alguna posición en concreto.

Por lo normal, la rotura de la bolsa de aguas y la pérdida de líquido amniótico se producen cuando la dilatación está completada. Las contracciones son las causantes de este hecho. Aumentan la presión sobre el líquido amniótico y éste a su vez presiona las membranas que, al no contar con la sujeción del cuello del útero, se desgarran.

Durante esta fase cada 20-40 minutos comprobarán el ritmo cardíaco del bebé y su reacción a las contracciones, así como tu estado.

Fase expulsiva y alumbramiento

Cuando la dilatación se completa y bajo el efecto de las contracciones el niño es empujado hacia fuera. Este proceso comprende 3 partes: el encaje, el descenso en la pelvis y la expulsión. Esta fase puede durarte entre unos minutos y una hora.

Para la barrera hueca que forma la pelvis, el niño debe presentar el menor diámetro craneal, por ello el bebé sufre una reducción del volumen de la cabeza para adaptarse al canal del parto. Además flexiona la cabeza y apoya el mentón contra el pecho para atravesarlo con un menor esfuerzo.

Gracias a las contracciones desciende hasta la vagina, donde se gira ya que debe colocar la cabeza en el último tramo del canal del parto, entre el hueso sacro y el pubis. Una vez pasado este momento, la cabeza del bebé alcanza la vulva y debe superar la última barrera. Para ello tendrá que estirar la cabeza para hacer palanca con el hueso occipital sobre el hueso del pubis.

Ya tiene su cabecita fuera, ahora vuelve a girar su cabeza justo después de salir de la vagina, para recuperar la posición que tenía antes de su primer giro. Con esta rotación permite la salida de los hombros. Y, luego, el resto del cuerpo con un movimiento en esperial surge. 

En estos momentos la atención del médico o matrona es fundamental. Debe ayudar al nacimiento y al mismo tiempo evitar desgarramientos. Con frecuencia en este momento se practica una episiotomía, que es un corte realizado en el anillo vulvar sobre el perineo.

En algunos casos nos encontramos que el bebé en lugar de estar boca abajo está vertical. Es lo que se conoce como parto de nalgas. Puede estar totalmente de pies o incompleta, es decir, está como sentado y presenta sólo las nalgas.

Cuando sucede, en muchos casos, el médico opta por realizar un parto con cesárea, pero no siempre es necesario. En muchos casos se procede según el alumbramiento natural, aunque con procesos y cuidados distintos. 

Expulsión de la placenta o secundinas 

Es la fase de expulsión de la placenta, del cordón umbilical y de las membranas. Se produce quince o veinte minutos después del alumbramiento. Primero se desprende la placenta y la membrana de las paredes uterinas y caen a la parte baja del útero. Luego pasan por la vagina para terminar expulsándolas al exterior. Es un proceso en el que la mamá tiene que ayudar empujando, en algunos casos la matrona ejerce una presión sobre el útero de la madre para asegurar su eliminación.

Con la expulsión de la placenta concluye el nacimiento. El útero se reduce y cierra los vasos sanguíneos. La matrona o el médico proceden a comprobar que estén completos y que no ha quedado nada en el interior de la mamá.

A veces ocurre que, tarda en expulsarse o no se expulsa. Este caso es conocido como Alumbramiento Artificial. El médico procede a una revisión uterina para comprobar que no quedan membranas o fragmentos adheridos a la pared. Esta operación dura 5 minutos. Dos causas pueden explicar este fenómeno, que la placenta no se haya desprendido totalmente o que el útero la retenga al haber iniciado ya su proceso de retracción.

Los primeros momentos de vida de tu bebé

Una vez que ha nacido tu bebé, en pocos minutos tendrá que adaptarse a su nuevo mundo. Las primeras funciones vitales, respiración, circulación sanguínea, empezarán a funcionar inmediatamente después de la expulsión. A las que seguirán las funciones urinaria y digestiva.

El conocido Primer Lloro o Grito, da paso a las funciones respiratorias y cardíacas. La traquea, bronquios, alvéolos pulmonares... están llenos de líquido que es expulsado en el momento del parto. Con la primera bocanada de aire los alvéolos se despliegan. Esta primera respiración es más un reflejo.

Esta primera respiración junto con el pinzamiento del cordón umbilical, transformará la circulación sanguínea del bebé. El Orificio Botal, que comunicaba las dos aurículas, ahora queda obstruido por una membrana. Por otro lado, la mayor presión de oxígeno en la sangre provoca el estrechamiento del canal arterial y se establece la doble circulación, indispensable para la vida.