La familia

Consejos para mamás - La familia

En el embarazo está implicada toda la familia. El padre, los hermanos si los hay, abuelos y demás familiares. Pero sobre todo es el padre el que se convierte en una figura indispensable.

El futuro papá

Hoy en día convertirse en padre quizá sea más difícil que ser madre. Para él la paternidad es un fenómeno psicológico ya que no puede apoyarla en sensaciones físicas como lo hace la mamá, aunque se implique totalmente en la experiencia de la gestación a través de su pareja.

Apoyarte en él te ayudará a superar posibles malestares y las fases de ansiedad. Es conveniente que habléis del futuro que os espera, afrontar juntos los cambios y preocupaciones normales del embarazo... y, sobre todo, no descuides el contacto físico. Es más fundamental que nunca para vosotros. A ti te ayudará a sentirte querida y apreciada a pesar de los cambios físicos que estás experimentando, lo que te proporcionará ahora y a largo plazo un sentimiento de seguridad y tranquilidad. Además, piensa que las caricias y mimos que recibas en cierta forma también las estará sintiendo tu bebé.

En cuanto a las visitas y pruebas prenatales la presencia del padre es muy necesaria. Además de estar cerca de ti apoyándote, le ayudará a seguir el desarrollo del bebé durante todo el proceso y a establecer las bases del nuevo equilibrio familiar.

A partir del séptimo mes, los cursos de preparación al parto no son sólo para la futura mamá, incluyen la participación del padre. Con esta preparación te ayudará técnicamente como moralmente en el momento del parto.

Después del parto cada uno tendréis diferentes papeles que cumplir. Desde el nacimiento tu hijo sabe cuál es uno y cuál el otro. Algunos hombres pueden sentirse torpes en este papel y necesitan saber que, al igual que el de madres, el papel de padre se aprende con la práctica y cometiendo numerosos errores.

Celos entre hermanos

La llegada de un nuevo bebé al hogar trastorna por completo la vida familiar. Por lo que es normal que el hermano mayor note la diferencia y a medida que pase la novedad se resienta. El recién nacido absorbe toda la atención, cuidados y afecto y se siente desplazado.

Es normal que sienta celos hacia quien le ha quitado su lugar privilegiado. Resolver el problema es cuestión de ayudarlo a expresar esta frustración. Necesitará un tiempo para acostumbrarse a esta nueva situación. Aprender a compartir vuestros afectos y establecer un vínculo con su hermano le costará un poco pero llegará a asimilarlo. Debéis, sin embargo, ayudarlo estableciendo un nuevo equilibrio familiar que tenga en cuenta sus necesidades y potenciar una armoniosas convivencia entre los hermanos.

Lo mejor es que empieces a prepararlo desde el embarazo, explicándole lo que ocurre, quién va a llegar y que supondrá. Es muy importante involucrar a tu hijo en el cuidado de su hermanito, se sentirá responsable y partícipe en el nuevo núcleo familiar.

Los celos se pueden detectar por pequeños cambios de actitud o costumbres, como nerviosismo, no querer comer o dormir, incremento de caprichos... pueden ser la expresión de su malestar y tienes que ayudarle a manifestarlo y a superarlo. La superación de los celos se dará gradualmente y dejará paso a la complicidad fraterna.