Ecografías

En la actualidad se consideran indispensables para el control y buena marcha del embarazo. Por lo general se suelen realizar de 3 a 4 ecografías durante el embarazo. La función principal de estas pruebas es el diagnóstico de anomalías fetales. La ecografía permite distinguir los contornos del feto y la estructura de muchos órganos.

Para esta exploración se utiliza ultrasonidos que luego, reflejados en una pantalla, nos permiten ver una imagen del feto. La primera imagen de tu bebé. Es un examen inofensivo. Las ondas de ultrasonido empleadas son de potencia muy baja y ha quedado de sobra probada su inocuidad.

Primera ecografía

La primera ecografía no suele ser muy reveladora para la madre pero sí muy emotiva. Se realiza durante el primer trimestre del embarazo y sirve para conocer el número de fetos. Donde está situado y excluir el riesgo de embarazo extrauterino. Precisar la fecha de gestación, localizar la placenta, apreciar el latido del corazón y diagnosticar eventuales anomalías.

Segunda ecografía

Tiene como misión detectar anomalías tardías y controlar el crecimiento del feto ya que muchas de ellas no se pueden detectar o desarrollar antes de la 23ª semana de gestación. En esta ecografía se mide el diámetro biparietal o distancia entre las sienes, el diámetro de la cabeza, la circunferencia abdominal, la longitud del fémur, del húmero y del pie. Con estas mediciones tu médico podrá valorar si son acordes con las dimensiones normales. También comprobará el desarrollo de muchos órganos: el corazón, el estómago, los riñones, la vejiga y las estructuras cerebrales y de la cara. Y conocer el sexo.

Tercera ecografía

Fundamentalmente sirve para valorar el crecimiento del bebé. Permite valorar las dimensiones actuales y compararlas con las de la anterior ecografía. Asimismo se comprueba la posición del bebé y de la placenta en el interior del útero... Se realiza normalmente entre la 30ª y la 34ª semana.

Las ecografías son realizadas con más frecuencia en caso de gemelos, un tamaño del feto mayor o inferior a lo normal, diabetes, hipertensión, alguna anomalía anatómica de un órgano y otras posibles complicaciones o factores que incidan en el normal desarrollo del embarazo.