Las mariposas

- ¡Lulú ha desaparecido! – dijo la oruga Popi.

Y todos se asustaron mucho. Lulú era la hermana mayor de Popi y siempre iban a jugar juntos.

- ¿No está en tu casa?- preguntó Kiko, la tortuga.

- No.

- ¿Has mirado debajo de la cama? – preguntó Nene.

- Sí.

- ¿Y en el armario?, dijo Bola.

- Sí.

- ¿Has mirado en el jardín?- preguntó Kiko.

- Sí.

- ¿Has mirado detrás de los árboles?- preguntó Nene.

- No, detrás de los árboles no he mirado.

Todos se fueron a casa de Popi a mirar detrás de los árboles.

Kiko iba muy despacio y levantando mucho las patas.

Bola iba rodando un rato y otro rato dando saltitos.

Nene se quedaba atrás porque era muy pequeñito.

Popi tenía que esperarlos a todos, porque él iba mucho más deprisa.

En el jardín de Popi y Lulú había muchos árboles.

- Aquí no está – dijo Kiko desde detrás de un árbol.

- Aquí tampoco – dijo Bola.

- Pues aquí..., aquí hay una cosa muy rara – dijo Nene.

Se acercaron y vieron una cosa amarilla muy grande.

- ¿Qué será? – se preguntaban.

Aquella cosa amarilla empezó a moverse, a moverse y, de pronto, se partió por la mitad. Todos estaban asombrados, ¡allí dentro había una mariposa de todos los colores!.

La mariposa salió y se puso a volar y a reír mientras los saludaba por su nombre.

- ¡Pero si es Lulú! – dijo Kiko.

- ¡Lulú se ha convertido en una mariposa!- dijo Popi.

Y, desde entonces, todos saben que, cualquier día, te puedes convertir en una mariposa.